domingo, 14 de noviembre de 2010

Yo Profesor

3 comentarios:

  1. QUE PASARÍA SÍ TODOS LOS MAESTROS UN DÍA...

    Cuando las aves de la desilusión rondan cerca de mí, me obligan a preguntarme: ¿Por qué no existe un código ético, que rija el actuar docente? Cuántos de los años maravillosos que se cuentan entre aprendizajes y tiempos compartidos por generaciones con chiquitos, son tan sólo una cara de la historia. Por que, la que se guarda para sí, marca también nubarrones, provocados por algún pseudo compañero.

    Ya sea aquel que gozando de las delicias de pertenecer a una casta en el sistema, mueve sus influencias para señalar al compañero que marca diferencia en su actuar. O quizás aquel, que valiéndose del poder el puesto le otorga, logra saldar viejas deudas... o aquel, tan común, que sin conocer las circunstancias se una a mayorías para lastimar a otros, por sádica diversión. En el pasado congreso de Valores y Educación (realizado en 1999), el Dr. Ramón Ferreiro Gravie, preguntó: ¿Qué pasaría sí todos los maestros fuéramos altamente profesionales?, El deseo de muchos, - pensé -, calidad total en educación sería praxis y no discurso.

    Mi voz interna ayudada quizás por las experiencias oídas o lo vivido, formuló de nueva cuenta la interrogante: ¿Qué pasaría si todos los maestros, sin importar sistema, convicción política, preparación, puesto y lazo sanguíneo o empático, comprendíeramos que tan sólo somos seres humanos y que lo que nos hace peculiares, es la enorme responsabilidad de FORMAR a otro ser humano?, ¿Qué hombre se puede formar cuando el canibalismo docente es un oscuro placer que se disfruta frente a quienes se pretende educar?

    El contexto en el que se compaginan múltiples cotidianidades docentes que forman nuestro sistema, se ha permeado por un exceso de trabajo, de presiones y de un considerable aumento en la sistematización de la violencia. Muchos de los profesores que viven el rol de “juguetes de otros”, buscan el anonimato, en las masas amorfas de individuos que intentan cumplir con su responsabilidad.

    Muchas escuelas se conforman por grupos de ermitaños que sólo comparten un cuaderno de firmas y por lo demás, viven a la expectativa; listos para defenderse, incluso de una mirada, que muchas veces busca solamente una puerta abierta al diálogo, otros tantos prefieren refugiarse en la soledad del aula.

    Quizás la base que nos lleve a cambiar estas condiciones, radique en un cambio en las estructuras que mueven nuestras acciones, considero que algunos puntos para reflexionar serían:

    • Respeto a la singularidad de la persona
    • Dejar de cosificar a los otros. (No tomar a los otros – alumnos – como objeto de agresión contra compañeros o niños)
    • Dialogar, si no es posible, al menos debe reinar el trato respetuoso y la tolerancia

    Los maestros anhelamos que tanto el Estado como la Sociedad revaloren nuestra labor, pero se ha dejado de lado la propia auto-concientización de dicha misión. Sólo puedo cerrar esta reflexión con un profundo deseo, esperando que en los cursos de capacitación y en las reuniones de Consejo Técnico Escolar, se brinde un espacio, no para convivir con la boca llena; si no para que a través de estrategias y la mediación de multiplicadores, se vaya conformando una nueva cultura magisterial, que por el bien de Jalisco y de nuestros niños, nos conduzca a una auténtica praxis de los valores que tanto extrañamos, manejamos en discursos y tan sólo guardamos, como aquel bonito pensamiento que un día me dieron.

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  2. Alfoso, podrías pasarme el vínculo de no lo van a impedir... me dejaste con la duda si es la canción de Óscar Chávez o es otro tema.

    Martha Delgado

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